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La extensión interna y externa de Rotary tenía que ser la primordial preocupación de la nueva organización, pero el primer compromiso moral que debería afrontar el nuevo Club era ofrecer una cooperación notable al programa de carácter nacional y a los extraordinarios festejos del Centenario de la República que se celebrarían durante el año 1944. El Club buscaba encarar una obra de envergadura dentro de los lineamientos rotarios, que respondiera al crédito, que por la calidad de los elementos que lo integraba tenía ya dentro del marco de la sociedad capitaleña, no obstante ser una institución nueva. Con esa idea y para levantar fondos, el Dr. Fernando A. Batlle propuso que el Club Rotario hiciera una emisión de un botón distintivo especial conmemorando el Centenario de nuestra Independencia. La proposición fue bien acogida, y a sugerencia de J.M. Bonetti Burgos se acordó que con los fondos que se pudieran colectar se patrocinará la construcción de la Casa del Estudiante, para ayudar especialmente a los estudiantes universitarios de las provincias, de escasos recursos. Al Sub-Comité de Programa le correspondió analizar la idea, pues había sido designado para encargarse de todo lo relativo a la cooperación del Club Rotario en la celebración del Centenario. Por varios días se bajaron las ideas acerca de si se construía un local adecuada para albergar por lo menos 200 estudiantes universitarios o se instalaba la Casa del Estudiante en un local que pudiera adecuarse y que ofreciera las facilidades que un establecimiento de tal naturaleza requiere. Por la premura que el caso exigía no había tiempo ni posibilidades para abordar una construcción de esa naturaleza. Tentativamente se pensó en la antigua “Clínica del Dr. Pozo”, en la calle Isabel La Católica y en el "Edificio Gómez”, situado en la calle Palo Hincado, esquina Juan Isidro Pérez. También se estudió la posibilidad de un arreglo en donde antiguamente estuvo el Palacio de justicia, después del Cuerpo de Bomberos de Santo Domingo, y que hoy ocupa el “Liceo de Señoritas Salomé Ureña”, en la calle Padre Billini, al lado de la Iglesia Regina Angelorum. Acerca de este mismo asunto versó la primera disertación rotaria en el Club, que estuvo a cargo del Lic. Virgilio Díaz Ordoñez, Rector de la Universidad de Santo Domingo, en la sesión del 26 de marzo de 1943, quien habló acerca de la conveniencia de hacer realidad el proyecto de la Casa del Estudiante que vendría en oportuna ayuda para los estudiantes de todo el país y para la Universidad de Santo Domingo. La interesante disertación del Lic. Díaz Ordoñez terminó así: “Si el Club Rotario de Ciudad Trujillo llega a llevar a feliz termino la realización de tan hermoso proyecto, es una lastima, y soy el primero en lamentarlo, que este Club que se ha fundado hace apenas unas semanas no se pudiera fundado hace ya muchos años “.
Después de arduos trabajos, se acondicionó el local en donde estuvo instalado el antiguo “Hotel Palace”, en la calle Emiliano Tejera, entre las calles Arzobispo Meriño e Isabel La Católica y en fecha 4 de abril de 1944 quedó formalmente inaugurada la Casa del Estudiante, con capacidad para albergar a unos 100 estudiantes con todas las comodidades requeridas. El Presidente Pastoriza hizo entrega de la obra al Rector de la Universidad de Santo Domingo, que para esa época era el Lic. Julio Ortega Frier, en un acto que mucho decía de la extraordinaria labor que el Club Rotario había podido realizar en tan corto tiempo. Sendos discursos del Presidente Pastoriza y del Rector Ortega Frier, pusieron de relieve la trascendencia de la Casa del Estudiante y lo que significaba para los estudiantes universitarios que de distintos puntos del país vinieran a cursar sus estudios a esta ciudad. En representación del estudiantado habló para dar las gracias a los rotarios, el estudiante Diego Bordas Hernández. A pesar del enorme esfuerzo y los crecidos gastos que constó al Club, este establecimiento estudiantil tuvo una vida efímera, -menos de 2 años –y aunque su administración dependía exclusivamente de la Universidad de Santo Domingo, fue clausurado por cuestiones políticas, al interpretar como lesivas a los principios del régimen actitudes propias de una juventud inquieta, ávida de libertades que nunca podían ser toleradas por un gobierno que acogotaba los más elementales principios democráticos. El primer Director de la Casa del Estudiante fue el Dr. Bienvenido García Gautier y Montebruno; luego fue designado el Prof. Rafael Gallardo, quien fungía como tal cuando fue cerrada. Así quedó perdido un gran esfuerzo del Club Rotario y se comenzó a vislumbrar el cúmulo de problemas de todo orden que habría que afrontar en lo sucesivo, pues para toda actividad del Club era indispensable tener muy en cuenta la política partidista y el molde del férreo sistema implantado, hasta el extremo de limitar su actuación en muchos casos, especialmente si se trataba de obras sociales, aun las más pequeñas, pues en aquella dictadura, no obstante la miseria imperante, toda necesidad social que se tratara de resolver tenia que ser en nombre del “Jefe“, eufemismo empleado para nombrar al gobernante cuya influencia gravitó sobre el país por más de 30 años. |
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